sábado, 10 de junio de 2017

16 frases de | Cartas a un joven poeta | Rainer Maria Rilke


1. No hay nada menos apropiado para aproximarse a una obra de arte que las palabras de la crítica: de ellas se derivan siempre malentendidos más o menos desafortunados. Las cosas no son tan comprensibles ni tan formulables como se nos quiere hacer creer casi siempre; la mayor parte de los acontecimientos son indecibles, se desarrollan en un ámbito donde nunca ha penetrado ninguna palabra. Y lo máximamente indecible son las obras de arte, existencias llenas de misterio cuya vida, en contraste con la nuestra, tan efímera, perdura.

2. Pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes lo ha preguntado a otros. Los envía a revistas. Los compara con otros poemas, se inquieta cuando ciertas editoriales rechazan sus intentos. Ahora (ya que me ha autorizado a aconsejarle), ahora le pido que deje todo esto. Usted mira hacia fuera y precisamente esto, en este momento, no le es lícito. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Sólo hay un medio. Entre en sí mismo. Investigue el fundamento de lo que usted llama escribir; compruebe si está enraizado en lo más profundo de su corazón; confiésese a sí mismo si se moriría irremisiblemente en el caso de que se le impidiera escribir. Sobre todo, pregúntese en la hora más callada de su noche: ¿Debo escribir? Excave en sí mismo en busca de una respuesta que venga de lo profundo. Y si de allí recibiera una respuesta afirmativa, si le fuera permitido responder a esta seria pregunta con un fuerte y sencillo «debo», construya su vida en función de tal necesidad; su vida, incluso en las horas más indiferentes e insignificantes, ha de ser un signo y un testimonio de ese impulso. Después, aproxímese a la naturaleza e intente decir como el primer hombre qué ve y experimenta, qué ama y pierde. No escriba poemas de amor. Al principio, eluda aquellas formas que son las más corrientes y comunes; son las más difíciles, puesto que se requiere una fuerza grande y madura para expresar una personalidad propia allí donde existen en gran medida tradiciones buenas y, en parte, hermosas. Por eso, póngase a salvo de todos los motivos generales y preste atención a lo que su propia vida cotidiana le ofrece; describa sus tristezas y anhelos, los pensamientos fugaces y la fe en algo bello; descríbalo todo con sinceridad íntima, callada y humilde y, para expresarse, sírvase de las cosas que le rodean, de las imágenes de sus sueños y de los objetos de sus recuerdos.

3. Si su vida diaria le parece pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo,

4. Una obra de arte es buena cuando surge de la necesidad.

5. Las obras de arte son soledades infinitas

6. Deje que sus juicios tengan su desarrollo propio, tranquilo e ininterrumpido, que, como todo progreso, debe venir, profundo, de dentro, y por nada puede ser presionado ni precipitado. Todo es gestar y después parir.

7. Aquí el tiempo no cuenta; un año no importa y diez años no son nada; ser artista significa no calcular ni medir; madurar como el árbol que no apremia su savia y se yergue confiado en medio de las tormentas de primavera, sin miedo a que después pueda no llegar el verano. Pero el verano siempre acude. Sin embargo, acude sólo para los pacientes, para aquellos que tienen ante sí toda la eternidad, tan libres de cuidado, serenos y distendidos.

8. La experiencia artística se halla tan increíblemente cerca de la sexual, tanto en su dolor como en su gozo, que ambas manifestaciones son sólo formas diferentes de un mismo anhelo y dicha.

9. Si atiende a la naturaleza, a lo sencillo que hay en ella, a lo pequeño, a lo que casi nadie ve y que tan súbitamente puede transformarse en algo grande y sin medida; si usted ama lo menudo, y con toda sencillez busca como un servidor ganarse la confianza de lo que parece pobre, todo se le volverá más fácil, más unificado, tal vez no en el entendimiento, que siempre retrocede sorprendido, pero sí en su más íntima conciencia, en su estar despierto y atento, en su íntimo saber de la vida.

10. Usted es tan joven, está tan lejos de toda iniciación, que quisiera pedirle, lo mejor que sé, querido señor, que tenga paciencia con lo que no está aún resuelto en su corazón y que intente amar las preguntas por sí mismas, como habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua muy extraña. No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo. Viva ahora las preguntas. Quizá después, poco a poco, un día lejano, sin advertirlo, se adentrará en la respuesta.

11. Casi todo lo serio es difícil y todo es serio.

12. Alégrese de su propio crecimiento: en él no podrá llevar a nadie consigo, y sea tolerante con los que quedan rezagados. Muéstrese tranquilo y seguro ante ellos. No les atormente con sus dudas y no les asuste con su confianza o con su inmensa alegría. No las pueden entender. Busque compartir con ellos algún tipo de camaradería sencilla y sincera, que no cambiará forzosamente cuando usted se transforme. Ame en ellos la vida que se le presenta en forma extraña y sea indulgente con los que envejecen y temen la soledad, en la que justamente usted confía. Evite incrementar el drama siempre tenso entre padres e hijos. Les roba mucha fuerza a los hijos y agota el amor de los padres, que es eficaz y cálido, aunque no comprenda. No les exija ningún consejo y no cuente con ninguna comprensión de su parte, pero crea en su amor que le ha sido reservado como una herencia: en ese amor hay una fuerza y una bendición, de las que no tendrá necesidad de salirse para ir muy lejos.


13. Su soledad, en medio de relaciones muy extrañas, le será también apoyo y hogar. Desde ella encontrará usted todos sus caminos.

14. Lo que se requiere es sólo esto: soledad, una gran soledad interior. Andar a solas consigo mismo y no encontrar a nadie durante horas, eso es lo que se debe alcanzar. Estar solo como en la infancia, cuando los adultos pululaban alrededor, enredados con cosas que parecían grandes e importantes, porque los mayores siempre parecían muy atareados y no se comprendía nada de su actividad.

15. La soledad no es algo que se pueda dejar o tomar. Somos soledad.

16. Deje que la vida vaya sucediendo y traiga lo que tenga que traer. Créame, la vida siempre, siempre tiene razón.

lunes, 3 de abril de 2017

Más allá del amor | Bachar Ibn Burd (Siglo VIII)

Dime, más allá del amor,
cuyo camino yo ya he recorrido,
¿conoces la nueva etapa
que me ha de llevar al lugar
propicio para el feliz reencuentro?
Pues el amor, en este corazón maltrecho,
no ha hecho otra cosa que prolongar el exilio.

Extracto de: Breve tratado de la pasión, Alberto Manguel.

domingo, 26 de marzo de 2017

3 frases de "Las batallas en el desierto" | José Emilio Pacheco

1. Enamorarse sabiendo que todo está perdido y no hay ninguna esperanza.

2. Querer a alguien no es pecado, el amor está bien, lo único demoníaco es el odio.

3. El amor es una enfermedad en un mundo en que lo único natural es el odio.

sábado, 4 de marzo de 2017

Carta | Simone de Beauvoi a Nelson Algren - fragmento -

Amado mío, no sé por qué esperé tanto a decirte que te quiero. Tan sólo quería estar segura, y no decir palabras fáciles y vacuas. Ahora, en cambio, me parece que el amor estaba ahí desde el principio. De todos modos, ahora sí está ahí: es amor, y me duele el corazón. Soy feliz de ser tan amargamente infeliz, y es dulce tener parte de esa misma tristeza. Contigo el placer era amor, y ahora el dolor también es amor. Hemos de conocer todos los tipos de amor. Conoceremos la alegría de encontrarnos y estar juntos de nuevo; la deseo, la necesito y la tendré. Espérame. Yo te espero. Te amo más de lo que nunca he dicho, más incluso de lo que tú sabes. Te escribiré muy a menudo. Escríbeme también tú muy a menudo. Soy tu esposa para siempre.

Del libro: Breve tratado de la pasión, selección de textos y prólogo de Alberto Manguel. Editorial Lumen, primera edición, 2008.

miércoles, 15 de febrero de 2017

3 Frases de "Breve tratado de la pasión" | Alberto Manguel

1. Quien se enamora procede de una de dos maneras: calla y sufre o, por el contrario, busca proclamar su amor, hacer que aquel o aquella que lo ha transtornado sepa que es la causa, la fons et origo de su arrebato. En este último caso, es frecuente que el enamorado escriba. Cartas o poemas, da igual. El enamorado busca en las palabras decir lo indecible.

2. Los científicos han tratado de reducir a formulas químicas la atracción erótica. Parece ser que ciertas moléculas llaman a otras: un olor, una forma, un gesto forman lazos invisibles con otros gestos, formas, olores. No es Dante quien se enamora de Beatriz: es un aminoácido de Beatriz, una enzima, un conjunto de proteínas segregado por una de sus sin duda hermosas glándulas, que causa el relámpago apasionado.

3. Una lectura detenida de la literatura amorosa sugiere que, más que homo sapiens, somos homo amans, una especie definida por nuestra capacidad de enamorarnos.

miércoles, 8 de febrero de 2017

3 Frases de "Por el culo: políticas anales" | Javier Sáez y Sejo Carrascosa

1. Hacer del culo nuestro instrumento político, la consigna fundamental de otra militancia LGTBQ, diseñar una política anal muy básica: todo para dentro, recibir todo, dejar que todo penetre y hacia fuera solo soltar mierda y pedos, esta es nuestra contribución escatológica al sistema.

2. Otra convención muy implantada entre la cultura heterosexual es concebir a la pareja gay bajo sus mismos patrones, esa estupidez que nos preguntan tan a menudo cuando ven a una pareja de maricas: «Entonces entre vosotros, ¿quién hace de hombre y quién de mujer?». Esta pregunta, por supuesto, encierra un montón de absurdas presuposiciones: primera, que los gays tenemos que reproducir la rígida y limitada cultura sexual hetero donde cada uno siempre tiene que hacer un papel (el hombre, penetrar / la mujer: ser penetrada). Segunda: que el ser penetrado equivale a «ser mujer», y que penetrar equivale a «ser hombre». Tercera: que los heteros no se penetran entre sí. En realidad, las prácticas sexuales entre gays no mantienen ese modelo hetero.

3. Podemos promover un orgullo pasivo, una repetición de actos explícitos donde lo positivo es lo anal, la posición de receptor anal como algo placentero, productivo y potente, donde invirtamos esa tradición milenaria. Ya lo hicieron los grupos queer con la palabra maricón o bollera, que era negativa, pero cuando nos apropiamos de ella con orgullo pasó a ser algo positivo en los círculos de las militancias queer. Así se desactiva el insulto, apropiándose de él.



martes, 7 de febrero de 2017

13 fragmentos de "Por el culo: políticas anales" | Javier Sáez y Sejo Carrascosa


1. El culo parece muy democrático, todo el mundo tiene uno. Pero veremos que no todo el mundo puede hacer lo que quiera con su culo. 

2. Para empezar, planteamos un simple ejercicio a quien lea este libro: abre tu culo y se abrirá tu mente.

3. El culo es el gran lugar de la injuria, del insulto. [...] la penetración anal como sujeto pasivo está en el centro del lenguaje, del discurso social, como lo abyecto, lo horrible, lo malo, lo peor.

4. Cuando hablamos de un régimen de poder o un régimen cultural, heterocentrado por ejemplo, o machista, no se trata de un poder vertical y jerárquico que planifica el odio a las mujeres, o el odio a los gays o el odio al hecho de ser penetrado. Es un régimen de discursos y prácticas que, simplemente, funciona, se ejerce, se repite continuamente en expresiones cotidianas, desde múltiples lugares y momentos, y que crea realidad (y que hiere) a partir de esa mera repetición. Se aprende el valor antes que el objeto o el acto en sí. Es más, es ese valor negativo el que crea el objeto, y no al revés.

5. El sexo anal aparece inicialmente en el imaginario colectivo como lo peor, lo abyecto, lo que no debe pasar. Ese es su significado original, su sentido. En ese estado inicial de enunciación, no aparece el acto de la penetración, no hay culo ni polla, ni ano, ni dildo, lo que se produce ahí es la prohibición, la amenaza, la negatividad, una advertencia fantasmal, peligrosa, sin referente. Como diría Judith Butler, cuando habla del insulto homófobo (¡maricón!, ¡bollera!), ese enunciado, esa frase, ¡que te den por el culo!, crea realidad, produce realidad.

6. El acto del sexo anal es desigual, se valora de forma completamente distinta a quien adopta el papel activo (la persona que penetra) y a quien toma el papel llamado pasivo (la persona penetrada). Todas estas expresiones que hemos referido insultan a la persona que recibe la penetración, se trata de un odio al lugar pasivo, y sobre todo al varón penetrado. No se insulta diciendo vete a dar por el culo, has dado pol culo, follaculos, que des por el culo, enculador, dador pol culo. La masculinidad de los hombres se construye de una manera extraña: por un lado, evitando a toda costa la penetración, pero por otro lado con un curioso permiso para penetrar lo que sea, incluyendo los culos de otros varones. Con una llamativa doble moral, ese «acto tan asqueroso que hacen los maricones», darse por el culo, en muchas culturas no amenaza la masculinidad, al revés, está permitido si se hace desde el papel activo: muchos hombres heteros penetran analmente a sus mujeres (de pronto ese acto ya no es tan asqueroso, pero prefieren no hablar de ello), muchas mujeres penetran a sus maridos (de eso se habla todavía menos); muchos hombres penetran a otros hombres en playas, parques, váteres, saunas y, por el hecho de ser activos, no se consideran gays, ni maricas, ni sodomitas, ni homosexuales: maricones son los penetrados.

7. El enorme desequilibrio que existe en la percepción social de la sexualidad anal: dar y tomar (pol culo). Ser activo o pasivo se asocia históricamente a una relación de poder binaria: dominador-dominado, amo-esclavo, ganador-perdedor, fuerte-débil, poderoso-sumiso, propietario-propiedad, sujeto-objeto, penetrador-penetrado, todo ello bajo otro esquema subyacente de género: masculino-femenino, hombre-mujer. El macho se construye asumiendo esos valores, el primer término del par. «La mujer» en el sentido de Wittig, de una categoría creada por el régimen heterosexual, se construye asociada al segundo término de ese par binario. Este modelo explica bastante bien por qué se percibe también de forma diferente que un hombre sea penetrado analmente a que lo sea una mujer. «La mujer» es construida socialmente como un ser penetrable, por esa lectura del régimen heterocentrado donde la mujer debe procrear, satisfacer al hombre, ser pasiva, humilde, dócil, buena madre: reducir su sexualidad a su coño. El coño, para ese régimen, se supone que es un lugar que espera ser penetrado. El macho «la posee».

8. El hombre penetrado es equiparado a ese estatuto inferior de «la mujer». Como el único cuerpo penetrable en ese imaginario colectivo es el de la mujer, el que un hombre sea penetrado es la mayor agresión posible a su virilidad, queda rebajado a algo femenino, ha perdido su hombría, su estatus superior. El paso siguiente del desprecio tiene que ver con el placer: si el hombre penetrado no disfruta con ello (ha sido violado, por ejemplo), el desprecio y el escarnio social es menor, queda algo disculpado, pero aun así habrá entrado en un territorio de la vergüenza irreversible, será siempre algo traumático y terrible. Pero si el hombre penetrado disfruta con ello, es alguien que lo busca, lo desea, lo valora… entonces el castigo y el oprobio social es total. Desde la Grecia clásica hasta la actualidad, en numerosas culturas y épocas, el diatithemenos, el hombre que disfruta en una posición pasiva (ya veremos lo discutible de esa palabra, pasivo) ha sido despreciado y castigado. Para todas esas culturas es incomprensible ese desafío a lo que se supone que debe ser un hombre. Ser un hombre es ser impenetrable. Esta impenetrabilidad

9. EL CASO DE LUIS ARAGONÉS

 Luis Aragonés se hizo famoso a nivel mundial en octubre de 2004 cuando fue grabado indiscretamente en un entrenamiento proponiendo al jugador José Antonio Reyes —como astuta y sutil táctica de juego— que llamara negro de mierda al jugador de raza negra Thierry Henry durante el partido. A pesar del escándalo que produjeron estas declaraciones en diversos países, el señor Aragonés mantuvo su puesto como seleccionador y hoy en día sigue disfrutando del respeto social. Así es nuestra España y olé. Pero es menos conocido su comentario en Alemania en 2006, cuando el comité de bienvenida se quedó a cuadros tras ofrecerle unas flores y ver que su invitado las rechazaba declarando que «Me van a dar a mí un ramo de flores, que no me cabe por el culo ni el bigote de una gamba». Esta frase condensa toda la ideología que subyace en el desprecio al sexo anal y sus mitos: Aragonés pasa de un inocente ramo de flores a una extraña declaración pública de impenetrabilidad y gambas por medio de una enorme elipsis que hay que desentrañar. Los pobres alemanes pensaron que se trataba de algún problema estomacal o alimentario de Aragonés: «¿qué ha dicho, que es vegetariano, que pensaba comerse las flores y luego no podrá cagarlas?». «¿Qué ha dicho de unas gambas con bigote?». «¿Que le gustaría meterse las flores por el culo, pero que no puede porque lo tiene muy cerrado y no le caben ni cosas más finas?». «¿Que tiene alergia a las flores y le dan sarpullidos en el trasero?». «¿Qué ha dicho de la flora intestinal?». Solo con un rico bagaje cultural homófobo como el de España podemos llegar a interpretar correctamente la cadena de asociaciones que pasaron por la mente de nuestro ex seleccionador: neurona 1: ¡anda, qué majos, me regalan flores!; neurona 2: ¡alarma, alarma, las flores son para las mujeres o los maricones!; neurona 3: los maricones se dan por el culo; neurona 4: los hombres de verdad no se dan por el culo; neurona 5: yo soy muy hombre, yo no soy maricón, qué se han creído estos alemanes; neurona 6: si soy un hombre, entonces mi culo es impenetrable (¿o es al revés, cómo era esto?); neurona 7: no puedo aceptar estas flores, no, no, mi culo, son maricas, me van a follar, seré una nenaza… ¡tengo que aclarar esto! neurona 8: necesito explicarles que mi culo es impenetrable, ah, ya sé, les diré que no cabe nada en absoluto, ni algo tan delgado como el bigote de una gamba; neurona 9: uf, qué alivio, ya les he dejado claro por qué no puedo aceptar las flores, y que no soy maricón.

10. La prueba definitiva de la hombría, la virilidad, lo masculino y lo heterosexual es que tu culo no sea penetrado jamás; lo contrario supone un deslizamiento de género (hombre a mujer) y de identidad en tu orientación sexual (hetero a homo) (contradicción: pero si el ano no tiene género ni un dildo tampoco, ¿por qué está todo este asunto tan investido de sexo y género?).

11. El periódico EL MUNDO (18 de agosto de 2009) publicaba esta noticia con un titular especialmente llamativo: «Pegamento contra los anos de los homosexuales en Irak». «Un prominente activista iraquí de los derechos humanos dice que la milicia iraquí ha utilizado una forma de tortura contra homosexuales sellando sus anos, pegándolos con “goma iraní”… Yina Mohammad, activista de los derechos humanos, contó a Alarabiya.net que las “milicias iraquíes han empleado un modo de tortura sin precedentes contra homosexuales, usando un pegamento muy fuerte para cerrar sus anos”. De acuerdo con sus declaraciones, la nueva sustancia, fabricada en Irán, es un pegamento que, si se aplica a la piel, la pega y solo puede despegarse con cirugía. Después de pegar los anos de los homosexuales, les dan una bebida que les produce diarrea. Puesto que el ano está sellado, la diarrea les causa la muerte. Se distribuyen vídeos de esta forma de tortura a algunos teléfonos móviles iraquíes».

12. En el principio era el ano. Ano significa anillo, del latín, anus, y este del proto-indoeuropeo (ano: anillo). Tiene gracia que el anillo se use como símbolo de la pareja casada. En realidad ano significa anillo, así que, sin saberlo, las parejas consagran su amor con el gesto de meter un dedo en el culo, un anillo en el dedo anular (o anal). O el gesto de meter un ano en el dedo. Ya sabemos que el matrimonio, e incluso el amor, son rituales de posesión. Así que este primer gesto nos recuerda el vínculo entre el culo y el poder.

13. Cuando hablamos de lo político, y del régimen heterocentrado, parece que hablamos de algo que está ya ahí, constituido desde siempre de forma estable, un «otro» que es responsable de todos nuestros males. Creemos que sería conveniente invertir esta lógica, y mostrar que se trata de un régimen muy complejo que se construye día a día, un régimen en cuya elaboración participamos tod@s en mayor o menor medida. Queremos recordar desde aquí que todas esas risitas hacia el pasivo, incluso dentro del ambiente gay, todos esos chistes de maricones a los que dan por el culo, todas esas expresiones negativas hacia el sexo anal, ese acoso a los niños mariquitas con la amenaza de la penetración, todo eso forma parte de este régimen de terror que llamamos régimen heterocentrado, un régimen que impone su ley y su violencia desde el machismo y la misoginia, desde el presupuesto de que tod@s somos heterosexuales, de que solo hay dos sexos, de que nadie debe salirse de sus roles de género, del odio y la persecución a las bolleras, los trans y los maricas, un régimen que respira y crece día a día desde los púlpitos de las iglesias y las mezquitas, desde las escuelas, los juzgados, desde las familias, desde radios, televisiones y periódicos.


viernes, 3 de febrero de 2017

13 frases | Frankenstein de Mary Shelley

1. Por temperamento, siempre he sido enemigo de las multitudes y amigo, en cambio, de relacionarme con pocas personas, pero íntimamente.

2. Al recordar mis primeros años recuerdo también acontecimientos que provocaron, con pasos insensibles, mis desgracias posteriores, porque cuando ahondo en mi corazón en procura del nacimiento de aquella pasión, que más tarde dominó en mi destino, la veo surgir como un río de montaña, de fuentes innobles y casi olvidadas, que creciendo en su camino, me convirtió en el torrente que en su curso barrió todas mis esperanzas y alegrías.

3. Nuestras almas están formadas de manera muy extraña y nuestras vidas penden sólo de leves lazos, cuya rotura puede arrojarlas a la prosperidad o la ruina.

4. El destino era demasiado poderosos y sus leyes inmutables habían dispuesto mi total destrucción.

5. Hay en mi alma algo que no alcanzo a comprender. Soy trabajador hasta el sacrificio, un artesano que trabaja con perseverancia, pero  noto que en mis proyectos se entremezcla siempre una inclinación hacia lo maravilloso, una fe en lo sobrenatural.

6. Si el estudio a que usted se dedica tiende a debilitar sus afectos y destruir su inclinación hacia los placeres sencillos en los que no puede mezclarse contaminación alguna, entonces ese estudio es inmoral e inconveniente para la mente humana.

7. Tengo la impresión de estar caminando al borde de un precipicio hacia el que se acercan miles de personas deseosas de arrastrarme al abismo.

8. Ni la ternura ni la amista, ni la belleza de la tierra o del cielo, podrían liberar a mi alma del mal. Los mismos acentos del amor eran inútiles. Me rodeaba una nube a la que ninguna influencia benéfica podía atravesar, y me comparaba con el ciervo herido que arrastra su cuerpo desfalleciente hasta un escondido matorral, para morir allí contemplando la flecha que terminará con él.

9. Yo, como Satanás, llevaba un infierno en mi interior y, al comprender mi aislamiento, quería destrozar los arboles, esparcir la destrucción a mi alrededor, para sentarme luego a contemplar con fruición aquellas ruinas.

10. En todo signo de alegría adivinaba una burla, un insulto hacia mis sentimientos, una nueva demostración de que yo no estaba destinado a la felicidad ni a los gozos de la vida. 

11. Trabajaré por tu destrucción y no descansaré hasta que tu alma esté desesperada y hasta que maldigas la hora de tu nacimiento. 

12. Quiero disipar esas sombras, que parecen haberse alojado tan firmemente en tu espíritu.

13. Me abrumaba la melancolía y muchas veces llegué a pensar que más me convendría haber muerto que permanecer en un mundo tan lleno para mi de miseria e infelicidad.

martes, 31 de enero de 2017

7 frases de "A wevo padrino" | Mario Gonzáles Suárez

1. Te doy la razón: la vida tiene un riel, ¿pero qué pasa si te descarrilas y no te detienes? A mí, ¿qué me sostiene? Soy un aparecido de carne y weso. Estoy por completo afuera -  ya valí verga.

2. Usted no diga frío hasta que vea pinwinos.

3. Café y cigarro, el desayuno del diablo.

4. Lo más malo de la droga es que te puedes volver cristiano.

5. Una de las sensaciones más culeras que uno puede tener es no saber qué sigue en la vida.

6. Si te meten a la cárcel la vida sigue de cualquier forma. En una sentencia hay un plazo, una lógica. Incluso si eres un condenado a muerte sabes que eso va hacia algún lugar. Reconoces los rieles del destino. Pero ¿y si te descarrilas? Y si no hay destino y tampoco Dios, ¿solo queda tu propio cuerpo? Pues sí, pues escapar del destino y seguir vivo, pero sin alma. 

7. Esa pinche gente padrino, les das la mano y te agarran el ano.

sábado, 14 de enero de 2017

5 frases de Indigno de ser humano | Osamu Dazai


1. La sociedad. Para entonces hasta yo estaba empezando a tener una ligera idea de qué se trataba. O sea, una lucha entre individuos. Y una lucha que el ganarla lo supone todo. El ser humano no obedece a nadie. Hasta los esclavos llevan acabo entre ellos mismos sus venganzas mezquinas. Los seres humanos no pueden relacionarse más allá de la rivalidad entre ganar y perder. A pesar de que colocan a sus esfuerzos etiquetas con nombres grandilocuentes, al final su objetivo es exclusivamente individual y, una vez logrado, de nuevo sólo queda el individuo. La incomprensibilidad de la sociedad es la del individuo. Y el océano no es la sociedad sino los individuos que la forman. Y yo, que vivía atemorizado por el océano llamado «sociedad», logré liberarme de ese miedo. Aprendí a actuar de una forma descarada, olvidándome de mis interminables preocupaciones, respondiendo a las necesidades inmediatas.

2. En realidad, el mundo continuaba siendo para mí un lugar de horror insondable. No se trataba de un lugar fácil en el que todo se decidiera simplemente entre ganar o perder.

3. Nos relacionábamos despreciándonos mutuamente y volviéndonos cada vez más triviales; si esto es lo que el mundo llama «amistad», entonces no hay duda de que eramos amigos.

4. Ese peculiar estado de ánimo sombrío, como si tuviéramos el cráneo lleno de vidrios rotos.

5. Quiero morir, porque el vivir sólo causa pecado.