jueves, 26 de noviembre de 2015

Fragmento de 41 clósets | Heriberto Yépez

Un colega de la facultad me decía que desde Julio Torri los profesorcitos mexicanos estábamos condenados a formas literarias masturbatorias que demostraban nuestra impericia. "Los aforismos que escribimos no son más que nuestra forma de delatar que el exceso de fantasías y nuestra falta de experiencia sexual nos han hecho eyaculadores precoces", decia. Tenía razón. En México hemos elogiado demasiado la brevedad, cuando en verdad la brevedad no ha tenido más que causas fisiológicas.
Nuestra brevedad no es más que un síntoma de nuestra flojera, nuestra impotencia, nuestra inseguridad, nuestra indecisión, nuestra precocidad, nuestra personalidad descompuesta.
Estamos incompletos.

1 comentario:

Josue dijo...

interesante opinion aunque hablando por mi mismo diría que opto por la brevedad ya que los textos largos desarrollan unas pocas ideas a las que dan muchas vueltas, a veces la escencia de un escrito puede exponerse en una simple idea, que sin embargo necesita un contexto y una estructura, también hay que preguntarse cual es el proposito de tal escrito si es generar interes o mostrar un tema particular pienso que bastaran unas pocas ideas bien desarrolladas y bien expuestas , así como ejemplos ; pero si quieres escribir una novela kilometrica pues necesitaras unos personajes bien desarrollados que conecten con los sentimientos del lector y una atmosfera bien creada e interesante .