jueves, 26 de noviembre de 2015

Fragmento de 41 clósets | Heriberto Yépez

Un colega de la facultad me decía que desde Julio Torri los profesorcitos mexicanos estábamos condenados a formas literarias masturbatorias que demostraban nuestra impericia. "Los aforismos que escribimos no son más que nuestra forma de delatar que el exceso de fantasías y nuestra falta de experiencia sexual nos han hecho eyaculadores precoces", decia. Tenía razón. En México hemos elogiado demasiado la brevedad, cuando en verdad la brevedad no ha tenido más que causas fisiológicas.
Nuestra brevedad no es más que un síntoma de nuestra flojera, nuestra impotencia, nuestra inseguridad, nuestra indecisión, nuestra precocidad, nuestra personalidad descompuesta.
Estamos incompletos.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

12 frases | 41 clósets | Heriberto Yépez | II parte

1. Pronto todos los días eran sábado
    y ya no llegaban los domingos.

2. Para escapar de la ridiculez de ser homosexual, se le exagera. Así también finjo que es mi voluntad o mi libertad extrema las que se manifiestan. De esa manera, me hago inmune a la burla, pues yo mismo lanzo la flecha del sarcasmo. En el cuerpo, en el vestido, en la conducta, en la voz, en las relaciones sociales todo lo enfatizo, lo sobreactúo, para protegerme de ser acusado de ridículo, para eso soy un payaso-de-ante-mano: para imposibilitar el ataque.

3. Dicen que los homosexuales somos generalmente machistas o misóginos. Quizá eso sea cierto, pero como me dijo alguna vez uno de los estudiantes de filosofía que tomaba un curso conmigo: si Nietszche es el varón que peor ha hablado de las mujeres, nada de lo que dijo puede compararse con el infinito odio por los hombres contenido en las canciones de Paquita la del Barrio.

4. Paquita la del Barrio creó la peor definición del hombre que existe, la más degradante cápsula de antropología radical que se haya fraguado. En una canción compuesta exclusivamente de insultos contra el sexo masculino, Paquita definió al hombre de manera tan tajante como exacta. El hombre para Paquita podría definirse sencillamente como: "rata de dos patas". Ni siquiera una rata. Una rata lisiada.

5. Viviendo en Mexicali, sencillamente la vida literaria no existe. Una ciudad tan asquerosamente calurosa impide todo trato y todo visitante interesante.

6. ¿Cómo es que uno ama a gente con tantos lugares comunes en la cabeza? Faltas de ortografía y frases prehechas. 

7. El "yo", digamos, no es más que la decisión que ha tomado alguien para convertirse en el eje en el cual se ata una serie increíblemente larga de clichés que por sí mismos serían insoportables.

8. Los libros de poesía o de fragmentos se parece más a la vida, la cual siempre es recordada de manera desordenada o parcial, y para comprenderla sencillamente escogemos unos cuantos momentos dentro de toda la totalidad de vivencias.

9. Nuestra vida es pedacería.

10. El amor, pues, no es más que un popular estilo de actuar.

11. Cada vez caigo más en cuenta que escribir es cometer el error de suponer que el lenguaje puede registrar, analizar, resumir o representar la realidad.

12. No son los celos los que nos matan cuando ya sabemos que hemos sido engañados. Los celos nos matan antes de confirmarlos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

viernes, 13 de noviembre de 2015

Los viajes son tatuajes en la memoria. Así como en la piel, se vuelven borrosos con el tiempo.

- pensamiento random durante una plática, 313

martes, 10 de noviembre de 2015

3 datos curiosos de "Foucault en 90 minutos" | Paul Strathern

1. Su creciente seguridad intelectual iba de la mano de su autoconocimiento emocional. Aprendía a aceptar su homosexualidad y la violencia de su carácter era asumida representando ocasionalmente papeles sadomasoquistas.

2. Althusser siguió ejerciendo una gran influencia como marxista en los estudiantes de la ENS durante bastante más de treinta años, hasta que estranguló a su esposa en 1981 y hubo de pasar la última década de su vida en un manicomio; allí escribió una brillante autobiografía en la que confesó lo poco que había leído a Marx.

3. Defert se trasladó al piso de Foucault. Formaron una pareja durante casi veinticinco años, estableciendo un lazo afectivo profundo, lo suficientemente sólido como para sobrevivir a las intermitentes rabietas y mohínas provocadas por el hecho de que los dos insistían en mantener una relación abierta y en tomar ocasionalmente otra pareja distinta.

Las últimas 5 frases de 13.99 Euros | Frederic Beigbeder



1. Nos drogamos porque el alcohol y la música ya no bastan para proporcionarnos el valor necesario para hablar entre nosotros. Vivimos en un mundo en el que la única aventura consiste en follar sin condón. ¿Por qué todos perseguimos la belleza? Porque este mundo es feo hasta la náusea. Queremos ser hermosos porque queremos ser mejores. La cirugía estética es la última ideología que nos queda. Todo el mundo tiene la misma boca. El mundo se muestra horrorizado ante la perspectiva de la clonación humana cuando, en realidad, la clonación ya existe y se llama «plastic surgery». En todos los bares, Cher canta «¿Crees en la vida después del amor?». De ahora en adelante, tendremos que preguntarnos sobre la vida después del hombre. Una existencia de sublimes criaturas poshumanas, liberadas de la injusticia de la fealdad, cuya capital mundial sería Miami. Todos tendremos las mismas frentes arqueadas e inocentes, pieles suaves como el satén, ojos almendrados, todo el mundo tendrá derecho a unas manos de largos dedos y uñas lacadas de gris, y habrá un reparto general de labios carnosos, pómulos altos, orejas aterciopeladas, narices respingonas, cabellos suaves, cuellos gráciles y perfumados, y, sobre todo, afilados codos. ¡Codos para todos! Adelante hacia la democratización del codo. Como admitía con humildad Paulina Porizkova en una entrevista: «Estoy contenta de que la gente me encuentre guapa, pero se trata únicamente de una cuestión matemática: el número de milímetros entre mis ojos y mi barbilla.»


2. Sois el producto de una época. No. Echarle la culpa a la época es demasiado fácil. Sois productos. Y punto. Ya que a la globalización no le interesaban las personas, teníais que convertiros en productos para que la sociedad se interesase por vosotros. El capitalismo convierte a las personas en yogures con fecha de caducidad, drogadas a base de espectáculo, es decir, amaestradas para machacar a su prójimo.
 
3. «La vida transcurre así: naces, mueres, y entre lo uno y lo otro tienes dolor de tripa. Vivir consiste en tener dolor de tripa: a los quince años, dolor de tripa porque estás enamorada; a los veinticinco años, porque te angustia el porvenir; a los treinta y cinco años, porque bebes demasiado; a los cuarenta y cinco, porque trabajas demasiado; a los cincuenta y cinco, porque ya no estás enamorada; a los sesenta y cinco, porque te angustia el pasado; a los setenta y cinco, porque tienes un cáncer generalizado. En los intervalos no habrás hecho otra cosa que obedecer a tus padres, más tarde a los profesores, luego a tus jefes, después a tu marido y finalmente a los médicos. A veces sospechabas que te tomaban el pelo, pero ahora es demasiado tarde, y un día uno de ellos te comunica que vas a morir y entonces, bajo la lluvia, te meten en una caja de madera, bajo la tierra del cementerio de Bagneux.

4. Creía que le temía a la muerte, pero en realidad era la vida la que me daba miedo.
 
5. Desaparecer de la faz de la tierra antes de 2025. Al final de los cuentos de hadas siempre aparece la misma fórmula: «Vivieron felices y tuvieron muchos hijos.» Punto final. Nunca se nos cuenta lo que ocurre después: el príncipe azul no es el padre de esos hijos, empieza a beber más de la cuenta, luego abandona a la princesa por una mujer más joven, la princesa se pasa quince años psicoanalizándose, sus hijos se drogan, el mayor se suicida, el pequeño se prostituye en los jardines del Trocadero.

RESEÑA: El volumen de la ausencia de Mercedes Salisachs | trestrece!