domingo, 5 de abril de 2015

13 frases | 13,99 euros | Frederic Beigbeder | Pt. II

1. Ya veréis como un día os tatúan un código de barras en la muñeca. Saben que vuestro único poder reside en vuestra tarjeta de crédito. Necesitan impediros la posibilidad de elegir. Tienen que conseguir convertir vuestros actos gratuitos en actos de consumo.

2.  No se puede obedecer y transformar el mundo al mismo tiempo. Un día, en las escuelas se estudiará de qué modo la democracia se autodestruyó.

3. Y es que, mientras tanto, igual que un pulpo, la propaganda ha empezado a regentarlo todo. Esta actividad, que empezó siendo un divertimento, gobierna en la actualidad nuestras vidas: financia la televisión, dicta la prensa escrita, reina sobre el deporte (Francia no venció a Brasil en la final de los Mundiales de Fútbol, sino que Adidas venció a Nike), modela la sociedad, influye en la sexualidad, sostiene el desarrollo económico. ¿Queréis cifras? Las inversiones publicitarias de los anuncios en 1998 en el mundo alcanzaron los 2.340 billones de francos (incluso en euros, es una pasta). Puedo garantizaros que, a este precio, todo está a la venta —sobre todo vuestra alma.

4. Actualmente, estoy en los cuatro gramos de cocaína diarios. Empiezo cuando me levanto, la primera raya precede mi café matutino. Lástima que sólo tenga dos fosas nasales, sino me metería más: la coca es un «destructor de angustias», decía Freud. Anestesia los problemas.

5. Cuanto menos hablas, más genial te consideran.

6. La caverna de Platón ya era una realidad: se llamaba televisión. [...] Habían sido necesarios dos mil años para llegar a esto.

7. —Eres un monstruo. —Si yo soy un monstruo y tú me quieres, entonces eres tan estúpida como la novia de Frankenstein.

8. «Con las mujeres siempre ocurre lo mismo: o te importan un bledo o te dan miedo».

9. —Para reparar tu coche, lo mejor es acudir a un mecánico. Para construir tu casa, es preferible contactar con un buen arquitecto. Si caes enfermo, vale más consultar a un médico competente. ¿Por qué el amor físico iba a ser el único campo en el que no deba recurrirse a un especialista? Todos nos prostituimos. El noventa y cinco por ciento de la gente aceptaría acostarse si les ofrecieran diez mil francos. Cualquier tía te la chuparía por la mitad de dinero. Primero se hará la ofendida, no presumirá de ello delante de sus amigas, pero creo que, a cambio de cinco de los grandes, te hará lo que tú quieras. E incluso por menos. Puedes tener a quien te propongas, sólo es cuestión de tarifa: ¿te negarías a chuparla a cambio de un millón, diez millones, cien millones? El amor es casi siempre hipócrita: las chicas hermosas se enamoran (sinceramente, así lo creen de todo corazón) de tíos que, casualmente, están forrados, candidatos a ofrecerles una hermosa y lujosa vida. ¿Acaso no son lo mismo que las putas? Sí.

10. Las mujeres de la vida te cuestan caras para que puedas ahorrarte a ti mismo. Eres demasiado cómodo para arriesgarte a enamorarte de nuevo, con todo lo que ello conlleva: palpitaciones, emociones fuertes, decepción repentina, Cumbres borrascosas.

11. El reino de la mercancía implica que esta mercancía se venda: tu trabajo consiste en convencer a los consumidores de que elijan el producto que se gastará más deprisa. Los industriales lo denominan «programar la obsolescencia».

12. Antes tenías demasiados amigos y ahora no tienes ninguno. Eso significa que nunca los tuviste.

13. Los parados son infelices por no tener trabajo, y los que trabajan por tenerlo. Dormid tranquilos, tomad vuestro Prozac.



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