miércoles, 29 de abril de 2015

Instintos suicidas | Trinidad Gan


Porque sigo atreviéndome
a buscarte los ojos
—aunque sea de lejos—
y me empeño en tener
tu roce y tu palabra
y en llevar cuenta exacta
de tus manías y goces
—una mala costumbre—
me has llamado terca.
Y dices que son meses de dar vueltas,
que ya debí poner punto final
desde hace tiempo.
No sabes que yo soy como los niños:
que,  para poner punto final a sus historias,
aprietan con la pluma el papel
y lo traspasan.
Y después
se contemplan las manos manchadas
con asombro.

martes, 21 de abril de 2015

Los columpios | Fabio Morábito



Los columpios no son noticia, 
son simples como un hueso 
o como un horizonte, 
funcionan con un cuerpo 
y su manutención estriba 
en una mano de pintura 
cada tanto, 
cada generación los pinta 
de un color distinto 
(para realzar su infancia) 
pero los deja como son, 
no se investigan nuevas formas 
de columpios, 
no hay competencias de columpios, 
no se dan clases de columpio, 
nadie se roba los columpios, 
la radio no transmite rechinidos 
de columpios, 
cada generación los pinta 
de un color distinto 
para acordarse de ellos, 
ellos que inician a los niños 
en los paréntesis, 
en la melancolía, 
en la inutilidad de los esfuerzos 
para ser distintos, 
donde los niños queman 
sus reservas de imposible, 
sus últimas metamorfosis, 
hasta que un día, sin una gota 
de humedad, se bajan 
del columpio 
hacia sí mismos, 
hacia su nombre propio 
y verdadero, hacia 
su muerte todavía lejana.

Boceto para un poema de amor contemporáneo | Tadeusz Rozewicz


Pero incluso el blanco
es mejor descrito por el gris
el pájaro por la piedra
girasoles
en diciembre

los viejos poemas de amor
fueron descripciones del cuerpo
describían esto y aquello
por ejemplo las pestañas

pero incluso el rojo
debería ser descrito
por el gris el sol por la lluvia
amapolas en noviembre
y los labios por la noche

la descripción
más tangible del pan
es una descripción del hambre
sea
el húmedo núcleo poroso
el tibio interior
girasoles por la noche
pechos vientre muslos de Cibeles

un manantial
transparente descripción
del agua
es una descripción de la sed
de las cenizas
del desierto
de aquello que produce un espejismo
árboles y nubes que se mueven
hacia el espejo

falta hambre
ausencia
del cuerpo
es una descripción del amor
es un poema de amor contemporáneo

domingo, 5 de abril de 2015

13 frases | 13,99 euros | Frederic Beigbeder | Pt. II

1. Ya veréis como un día os tatúan un código de barras en la muñeca. Saben que vuestro único poder reside en vuestra tarjeta de crédito. Necesitan impediros la posibilidad de elegir. Tienen que conseguir convertir vuestros actos gratuitos en actos de consumo.

2.  No se puede obedecer y transformar el mundo al mismo tiempo. Un día, en las escuelas se estudiará de qué modo la democracia se autodestruyó.

3. Y es que, mientras tanto, igual que un pulpo, la propaganda ha empezado a regentarlo todo. Esta actividad, que empezó siendo un divertimento, gobierna en la actualidad nuestras vidas: financia la televisión, dicta la prensa escrita, reina sobre el deporte (Francia no venció a Brasil en la final de los Mundiales de Fútbol, sino que Adidas venció a Nike), modela la sociedad, influye en la sexualidad, sostiene el desarrollo económico. ¿Queréis cifras? Las inversiones publicitarias de los anuncios en 1998 en el mundo alcanzaron los 2.340 billones de francos (incluso en euros, es una pasta). Puedo garantizaros que, a este precio, todo está a la venta —sobre todo vuestra alma.

4. Actualmente, estoy en los cuatro gramos de cocaína diarios. Empiezo cuando me levanto, la primera raya precede mi café matutino. Lástima que sólo tenga dos fosas nasales, sino me metería más: la coca es un «destructor de angustias», decía Freud. Anestesia los problemas.

5. Cuanto menos hablas, más genial te consideran.

6. La caverna de Platón ya era una realidad: se llamaba televisión. [...] Habían sido necesarios dos mil años para llegar a esto.

7. —Eres un monstruo. —Si yo soy un monstruo y tú me quieres, entonces eres tan estúpida como la novia de Frankenstein.

8. «Con las mujeres siempre ocurre lo mismo: o te importan un bledo o te dan miedo».

9. —Para reparar tu coche, lo mejor es acudir a un mecánico. Para construir tu casa, es preferible contactar con un buen arquitecto. Si caes enfermo, vale más consultar a un médico competente. ¿Por qué el amor físico iba a ser el único campo en el que no deba recurrirse a un especialista? Todos nos prostituimos. El noventa y cinco por ciento de la gente aceptaría acostarse si les ofrecieran diez mil francos. Cualquier tía te la chuparía por la mitad de dinero. Primero se hará la ofendida, no presumirá de ello delante de sus amigas, pero creo que, a cambio de cinco de los grandes, te hará lo que tú quieras. E incluso por menos. Puedes tener a quien te propongas, sólo es cuestión de tarifa: ¿te negarías a chuparla a cambio de un millón, diez millones, cien millones? El amor es casi siempre hipócrita: las chicas hermosas se enamoran (sinceramente, así lo creen de todo corazón) de tíos que, casualmente, están forrados, candidatos a ofrecerles una hermosa y lujosa vida. ¿Acaso no son lo mismo que las putas? Sí.

10. Las mujeres de la vida te cuestan caras para que puedas ahorrarte a ti mismo. Eres demasiado cómodo para arriesgarte a enamorarte de nuevo, con todo lo que ello conlleva: palpitaciones, emociones fuertes, decepción repentina, Cumbres borrascosas.

11. El reino de la mercancía implica que esta mercancía se venda: tu trabajo consiste en convencer a los consumidores de que elijan el producto que se gastará más deprisa. Los industriales lo denominan «programar la obsolescencia».

12. Antes tenías demasiados amigos y ahora no tienes ninguno. Eso significa que nunca los tuviste.

13. Los parados son infelices por no tener trabajo, y los que trabajan por tenerlo. Dormid tranquilos, tomad vuestro Prozac.



Lo que no somos capaces de cambiar debemos por lo menos describirlo.
- Rainer Werner Fassbinder

Figuras y silencios | Alejandra Pizarnik

Manos crispadas me confinan al exilio.
Ayúdame a no pedir ayuda.
Me quieren anochecer, me van a morir.
Ayúdame a no pedir ayuda.

Del libro: Extracción de la piedra de la locura

2 frases | El perfume | Patrick Süskind

1. La desgracia del hombre se debe a que no quiere permanecer tranquilo en su habitación, que es su hogar.

 2. Ya no sirve nada; de improviso, todo ha de ser diferente.