lunes, 30 de marzo de 2015

Lugares comunes.

Voz de Fernando (O.S.): La lucidez es un don y es un castigo. Está todo en la palabra: Lúcido viene de Lucifer, el Arcángel rebelde, el Demonio… Pero también se llama Lucifer el Lucero del Alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse… Lúcido viene de Lucifer y de Lucifer viene Lux, de Ferous, que quiere decir ‘el que tiene luz, el que genera luz que permite la visión interior’… El bien y el mal, todo junto. La lucidez es dolor, y el único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez… "El silencio de la compresión del mero estar. En esto se van los años. En esto se fue la bella alegría animal". Pizarnik genial.
(…)



Voz de Fernando (O.S.): El lúcido puede seguir viviendo mientras conserve el instinto de la especie, el impulso vital. Es muy posible que con los años esa fuerza instintiva y oscura se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la fe. Hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita reemplazar el impulso animal que se ha perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es un motor muy difícil de mantener. De repente y sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue, se puede o no se puede.
Y si no se puede, no hay culpa. No importa el amor de los otros, ni el amor que uno siente por ellos. Si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, la ausencia pasa. Se conoce a la muerte antes de morir: es un final antiguo, rutinario y común. Es un final deseado que se espera sin temor, porque uno lo ha vivido muchas veces. Todo da igual.
No me había dado cuenta de lo horriblemente tedioso y molesto que es escuchar a alguien quejarse todo el tiempo de su dolor y tristeza. Los poetas malditos deben haber sido un genuino pain in the ass para su época. Por menos ellos tenían talento, nosotros no.

-313!
"Si fue tan grande el amor, no es más pequeña su ausencia."

- Ramón Caride, Tiempos de Fuga.

No tengo principio ni fin. No sé a dónde voy. Tengo ideas, prefiguraciones de un sueño. Pero los sueños siempre tienden a ser crípticos, borrosos, distantes. Tengo miles de palabras en mis labios y mi mente pero no articulo. No genero. No creo. Todo se queda en prolegómenos. No hay desarrollo, sólo el paso de los días arroyándome con toda su prisa. Y yo en el sofá esperando respuestas. Esperando que mis dedos tecleen las oraciones correctas, lo que sé está ahí, en algún lado dentro de mí. ¿En qué momento uno se da cuenta de que va por buen camino? ¿Cómo despierto de este letargo? Estoy atada al colchón, a la tristeza, a la poca fe. ¿Dejaré que el tiempo me coma, qué me quite todo lo que, a duras penas, he conseguido? ¿Será que al fin me volví un troglodita?

trestrece.