lunes, 18 de agosto de 2014

13 y 3 de pilón | Frases de Farenheit 451 | Ray Bradbury

1. "Somos demasiados - pensó -. Somos miles de millones, es excesivo. Nadie conoce a nadie. Llegan unos desconocidos y te violan, llegan unos desconocidos y te desgarran el corazón. Llegan unos desconocidos y se te llevan la sangre.

2. No tengo ningún amigo. Esto debe de mostrar que soy anormal. Pero todos aquellos a quienes conozco andan gritando o bailando por ahí como locos o golpeándose mutuamente.

3. La vida es inmediata, el empleo cuenta, el placer lo domina todo después del trabajo.

4. La vida se convierte en una gran carrera. Todo se hace aprisa.

5. Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, y no hay necesidad de pensar. [...] Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos y menos.

6. No es extraño que los libros dejaran de venderse, decían los críticos. Pero el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivecia de los libros de historietas. Y las revistas eróticas tridimensionales. [...] No era una imposición del gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno. [...] En la actualidad, gracias a todo ello, uno puede ser feliz continuamente. [...] Has de comprender que nuestra civilización es tan vasta que no podemos, permitir que nuestras minorías se alteren o exciten.

7. Eso es para lo único que vivimos, ¿no? ¿Para el placer y las emociones?

8. Ella no quería saber cómo se hacía algo sino por qué. Esto puede resultar embarazoso. Se pregunta el porqué de una serie de cosas y se termina sintiéndose muy desdichado.

9. Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía. Cualquier hombre que pueda desmontar un mural de televisión y volver a armarlo luego, y, en la actualidad, la mayoría de los hombres pueden hacerlo, es más feliz que cualquier otro que trata de medir, calibrar y sopesar el Universo, que no puede ser medido ni sopesado sin que un hombre se sienta bestial y solitario. 

10. Y los libros no dicen nada. Nada que pueda eseñarse o creerse. Hablan de gente que no existe, de entes imaginarios, si se trata de novelas. Y si no lo son, aún peor: un profesor llama idiota a otro, un filósofo que crítica al de más allá. Y todos arman jaleo, apagan estrellas y extinguen el sol. Uno acaba por perderse.
 
11. Tenemos todo lo necesario para ser felices, pero no lo somos.

12. Eso es lo bueno de estar moribundo. Cuando no se tiene nada que perder, pueden correrse todos los riesgos.

13. Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que somos.

                                                                   Y tres de pilón:

14. Los que no construyen deben destruir. Es algo tan viejo como la historia y la delincuencia juvenil.

15. ¿Qué hay en el fuego que lo hace tan atractivo? No importa la edad que tengamos, ¿qué nos atrae hacia él? [...] Es el movimiento continuo, lo que el hombre quiso inventar, pero nunca consiguió. O el movimiento casi continuo. Si se le dejara arder, lo haría durante toda nuestra vida. ¿Qué es el fuego? Un misterio. Los científicos hablan mucho de fricción y de moléculas. Pero en realidad no lo saben. Su verdadera belleza es que destruye responsabilidad y concecuencias. Si un problema se hace excesivamente pesado, al fuego con él.

16. ¿Cuántas veces puede hundirse un hombre y seguir vivo?

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