domingo, 30 de marzo de 2014

13 Frases de Fantasmas | Chuck Palahniuk

1. El aire siempre estará demasiado cargado de algo. Tu cuerpo siempre estará dolorido o demasiado cansado. Tu padre, demasiado borracho. Tu mujer será demasiado fría. Siempre tendrás alguna excusa para no vivir tu vida.

2. Con la meta a largo plazo de convertirse en la inversión a largo plazo de alguien. Como un bien de consumo duradero.

3. La verdad, dice, es que tendría que escribir un maldito libro. Ese es el Sueño Americano: convertir tu vida en algo que puedas vender.

4. Recorrer mundo no es más que la posibilidad de aburrirse en más lugares y más deprisa.

5. «Die reinste Freude ist die Schadenfreude». Nuestro placer más puro viene del dolor de la gente a la que envidiamos.

6. —Intentar arreglar el mundo —suele decir el señor Whittier— es señal de un alma muy, muy joven.

7. Contra la humanidad. Somos nosotros contra nosotros. Cada uno es su propia víctima.

8. Luchamos y luchamos y luchamos, con armas o palabras o dinero. Y el planeta nunca es una pizca mejor de lo que era antes de nosotros.

9. No se puede desfollar a una criatura. En cuanto te tiras a un niño, ya no se puede sacar a ese genio de la botella. Ese niño ya está jodido para el resto de su vida.

10. «Si amas algo —dice el Casamentero—, libéralo.» Pero no te sorprendas si vuelve con un herpes…

11. Norman Bernard, que disparaba a los vagabundos porque creía que así podía ayudar a la economía.

12. Para los hombres, una mujer es una virgen o una guarra. Una madre o una puta.

13. Si miras la tele de día, este es tu nuevo perfil demográfico. Eres un borracho. O un lisiado. O un idiota.




Lo que he leído: Fantasmas | Chuck Palahniuk



Hace rato que leí este libro. Como siempre ultimamente leo más de lo que escribo - en todos las áreas - y ya ni recordaba dónde me había quedado en el blog. Muchas frases de Rebelarse vende y No logo debido a que los dos son libros sumamente extensos y no son lo que usualmente suelo publicar aquí, como novelas, filosofía y cuentos... y por ahí cuatro frases de Cartero de Bukowski - ya sé imaginaran como está el libro para que ni siquiera haga el esfuerzo de hacer un post sólo para él...

Pero este es de mi racha Palahniuk que terminó en seco y horriblemente en El club de la lucha,  ya contaré algo al respecto de esa novela. Por ahora hablaré de Fantasmas o Haunted en ingles que es una especie de novela de terror/humor negro construida a base de cuentos y poemas. Dinámica y divertida por momentos, enfadosa por otros. Algunos de los cuentos dentro de este libro lo hacen memorable más que la historia general en si y eso es lo que lo rescata. Tripas, es uno de ellos que ya he publicado anteriormente.

La historia general del libro va sobre un grupo de personas que se van a un retiro literario en busca de escribir su ars magna y cada uno de los personajes es llamado por medio de un apodo del que poco a poco se va descubriendo la razón. Así encontramos al casamentero, El eslabón perdido, El conde de la calumnia o  la Hermana justiciera por mencionar algunos.

Mis personajes favoritos tendrían que ser la Madre Naturaleza con su cuento Reflexoputa, San Destripado y la historia detrás del Señor Whittier - quien organiza el retiro - y su aparente asistente la Señora Clark uno de los personajes fundamentales del hilo que teje todos los relatos y poemas en una novela. ¿Recomendado? Si tienes tiempo y sentido del humor medio gringo y grotesco, si.
"Aun siendo distintos en carácter, inclinaciones, costumbres y vicios, todos los escritores tenían un rasgo común: eran pobres. Irremediablemente pobres."
- Anaïs Nin, Pájaros de fuego.

lunes, 17 de marzo de 2014

Fragmento | Rebelarse vende. El negocio de la contracultura | Heath ft Potter

Lo que subyace tras el eslogan de «Piensa globalmente, actúa localmente» es la creencia de que los problemas medioambientales se deben casi en su totalidad a la conducta del consumidor. De hecho, si rascamos la superficie de los actuales movimientos anticonsumistas y antipublicitarios descubriremos que en realidad son puro ecologismo disfrazado. Por eso las soluciones que proponen para los problemas medioambientales son similares a las propuestas contraculturales para corregir el consumismo: la responsabilidad individual mediante la educación cívica y la conducta individual mediante un estilo de vida concienciado, es decir, quien plante un árbol, vaya a los sitios en bicicleta e instale en su casa un sistema de reciclaje de residuos fecales estará salvando la tierra. La apoteosis de esta forma de pensar es la tienda THE Store de Vancouver (el acrónimo significa Total Home Environment o Entorno Doméstico Total), donde el comprador concienciado encontrará colchones y edredones de lana orgánica, un parqué de madera de bambú sostenible y muebles hechos de pino reutilizado. Ser virtuoso nunca sale barato, pero quien consiga rebasar el concepto disonante de «pelota de golf biodegradable» podrá comprar un juego de colchón y edredón por sólo 2.500 dólares. Quien ande mal de dinero pero quiera poner su granito de arena para mejorar el planeta puede comprar una caja de bastoncillos orgánicos para los oídos por sólo 8,99 dólares. Obviamente, es fácil burlarse de las pretensiones ecológicas de los ricos y los aburridos, pero lo que no se puede pasar por alto es la enorme influencia que ha tenido el consumismo ecológico en la mente y el bolsillo de la contracultura medioambiental contemporánea. Adbusters estará vendiendo zapatillas de deporte, pero ha llegado muy tarde a la fiesta. La Sustainable Style Foundation de Seattle (cuyo eslogan es «Cuida tu imagen, vive bien, ten conciencia») se creó en 1998 como organización no lucrativa consagrada a «educar, respaldar e inspirar a los profesionales y clientes estilosos de ayer y hoy para que transformen de manera positiva la sociedad y el medioambiente al tiempo que se expresan a través de un estilo propio en el trabajo, en el hogar y en los momentos de ocio». Entre sus sugerencias para apoyar el desarrollo sostenible en el mundo de la moda, la Sustainable Style Foundation sugiere que las personas, en la medida de lo posible, compren ropa y zapatos artesanales hechos con mano de obra local. La SSF también insiste en que, en el sector de alimentación y restauración, todos los productos deben ser orgánicos y producidos localmente. El origen de este concepto es el movimiento de «comida lenta» francés, que surgió en París en 1989 para luchar contra el azote internacional de la comida rápida (o, como dicen los franceses, la malbouffe). Sería difícil encontrar un mejor ejemplo de la convergencia de los ideales hippies y yuppies. Oficialmente conocido como el Movimiento Internacional en Defensa del Derecho al Placer, el manifiesto a favor de la comida lenta proclama lo siguiente: Nuestro siglo, que nació y creció sometido a la revolución industrial, primero inventó la máquina y después la convirtió en su ejemplo a seguir. Todos somos esclavos de la velocidad y hemos sucumbido bajo el mismo virus insidioso: la «vida rápida», que interfiere en nuestras costumbres, invade la privacidad de nuestros hogares y nos obliga a comer «comida rápida» […] Una firme defensa del sencillo placer material es la única manera de oponerse a la locura universal de la vida rápida. Mediante dosis razonables de un placer sensual lento, seguro y duradero conseguiremos protegernos del contagio de las multitudes que confunden el frenesí con la eficiencia. Nuestra defensa debería empezar por la mesa, donde comeremos «comida lenta». Debemos volver a descubrir los aromas y sabores de la cocina regional y eliminar los efectos degradantes de la «comida rápida». En el nombre de la productividad, la «vida rápida» ha cambiado nuestra manera de ser y constituye una amenaza para nuestro entorno y nuestro paisaje. Por lo tanto, la Comida Lenta es hoy la única respuesta verdaderamente progresista. Olvidémonos de unirnos al Cuerpo de Paz para ir a dispensar vacunas en alguna zona calurosa del mundo. Es mucho mejor coger la guía Michelín y encaminarse hacia Aix-en-Provence o la Toscana. Al fin y al cabo, la comida lenta es la única respuesta a todos los males de la civilización moderna. Aunque vivir bien quizá sea la mejor respuesta, comer bien es sin duda la política más progresista. En Canadá, sin embargo, el concepto de «comida lenta» no se vendió bien. Esto se debe a que en la mayor parte del país, la temporada de cosecha y recolección no dura más de cuatro o cinco meses. Por tanto, la cuisine canadiense abastecida con productos locales a menudo se enfrenta a una evidente escasez de verdura fresca. Al tener que elegir entre alimentarse de carne deshidratada y gachas o abandonar los principios de la comida lenta, una chef de Calgary halló una ingeniosa solución: trasladar su escuela de cocina al sur de Francia durante la temporada baja. De esa forma podría disfrutar de la exquisita cocina francesa y respetar el requisito de que todos los productos tengan una procedencia local. «La solución está en la simplicidad», explicaba. «Hay que saber de dónde viene la comida que comemos». Hace poco se ha comprado una casa en el pueblo de Aigües-Vives y una bicicleta para acudir al mercado donde venden sus productos los granjeros locales. ¿Quién iba a pensar que salvar al mundo pudiera ser tan pintoresco? Como experimento mental, elijamos cualquier ciudad norteamericana importante y hagámonos una serie de preguntas: ¿Dónde es más probable que vendan ropa y calzado hecho a mano? ¿Qué precio tendrán la fruta y la verdura fresca? ¿Cuáles serán los restaurantes que se abastecen de productos de la huerta local? Las respuestas a todas estas preguntas son, en cualquier caso, muy caras y no podrán hallarse más que en los mejores barrios de la ciudad (probablemente cerca de la zona universitaria). Inmediatamente surge la duda de si el consumo supuestamente concienciado con el medioambiente no será la enésima variante del consumismo rebelde. ¿Cómo hemos podido llegar a una situación en la que nuestros ciudadanos más respetuosos con el entorno tienen un concepto tan engreído y autocomplaciente de lo que constituye un compromiso político?

6 frases | No logo | Naomi Klein | IV parte -última-

1. En muchas ciudades, las fiestas callejeras se han sincronizado con otro movimiento internacional explosivo: los paseos en bicicleta llamados Crítical Mass. La idea apareció en San Francisco en 1992 y comenzó a extenderse a ciudades de toda Norteamérica, Europa y Australia casi al mismo tiempo que el RLC. Los ciclistas de Critical Mass también emplean la retórica de la coincidencia a gran escala: en docenas de ciudades, el último viernes de cada mes, unos 17 o 18 mil de ellos se reúnen en una esquina determinada y salen juntos de paseo. Por la fuerza de su número constituyen una masa crítica ante la que los automóviles deben detenerse. «No interrumpimos el tráfico», dicen, «nosotros somos el tráfico». 

2.  Shell y Wal-Mart tienen presupuestos supe{ riores al producto bruto interno de la mayoría de los países; que de las 100 principales economías del mundo, 51 son multinacionales y sólo 49 son países.

3.  Helen Woodward, una influyente redactora publicitaria de la década de 1920, aconsejaba notoriamente a sus compañeros: «Al hacer la publicidad de un artículo, nunca visitéis la fábrica donde se produce […] No miréis trabajar a los obreros […], porque ocurre que cuando sabes la verdad sobre cualquier cosa, su verdad más recóndita, se hace muy difícil crear la palabrería superficial que la vende».

4.  El director ejecutivo de Disney, gana 9.783 dólares por hora.

5. Michael Eisner relata su reacción más común: Antes de viajar a Haití fui a un Wal-Mart de Long Island y compré varias prendas Disney hechas en la isla. Los mostré a una multitud de trabajadores, que inmediatamente reconocieron las ropas que ellos hacían […]. Desplegué una camiseta de la talla cuatro con la imagen de Pocahontas y señalé la etiqueta con el precio, que indicaba 10,97 dólares. Pero sólo cuando convertí esa cantidad en la moneda local —172,26 gourdes—los obreros se pusieron a gritar de asombro, de incredulidad y de ira y con una mezcla de dolor y tristeza en los ojos, que no apartaban de la camisa de Pocahontas […]. En un solo día hacían cientos de camisetas Disney. Pero el precio de venta de una sola en EE.UU. equivalía a casi nueve días de sus salarios.

6. ¿Son mis zapatillas marca «Sin Explotación»? ¿Y los balones de fútbol «Sin Trabajo Infantil»? ¿Y mi crema humectante «Sin Crueldad con los Animales»? ¿Y mi café «Comercio Justo»?

martes, 11 de marzo de 2014

4 frases de Cartero | Charles Bukowski

1. Quizás yo fuese un subnormal que bastante suerte tenía con estar vivo.

2. —¡Hank, ya no puedo soportarlo! —¿El qué no puedes soportar, nena? —La situación. —¿Qué situación, nena? —El que yo trabaje y tú hagas el holgazán. Todos los vecinos piensan que yo te mantengo. —Coño, antes yo trabajaba y tú holgazaneabas. —Es diferente. Tú eres un hombre, yo una mujer. —Oh, no sabía eso. Creía que las perras como tú andabais siempre pidiendo a gritos la igualdad de derechos.

3. Yo quería el mundo entero o nada.

4. Te permitías el lujo de disfrutar de la vida.


13 frases | Rebelarse vende. El negocio de la contracultura | Heath ft Potter | III parte

1. Ésta es una breve lista de las cosas que a lo largo de los últimos cincuenta años se han considerado tremendamente subversivas: fumar, dejarse el pelo largo un hombre, llevar el pelo corto una mujer, dejarse barba, la minifalda, el biquini, la heroína, la música jazz, el rock, la música punk, la música reggae, el rap, los tatuajes, dejarse crecer el pelo de las axilas, el grafiti, el surf, el monopatín, el piercing, las corbatas estrechas, no llevar sujetador, la homosexualidad, la marihuana, la ropa rota, la gomina, el pelo cortado en cresta, el pelo afro, tomar «la pildora», el posmodernismo, los pantalones de cuadros, las verduras orgánicas, el calzado militar, el sexo interracial. Hoy en día, todos los elementos de esta lista salen en el típico vídeo de Britney Spears (con la posible excepción del pelo bajo las axilas y las verduras orgánicas).

2. Los rebeldes contraculturales han acabado siendo como esos agoreros del día del juicio final, que se ven constantemente obligados a retrasar la fecha vaticinada, conforme van pasando los días uno detrás de otro. Cada vez que el sistema «asimila» un símbolo de rebeldía, los muchachos de la contracultura se ven obligados a avanzar un paso más para establecer esa pureza de su credo alternativo que les permite diferenciarse de las odiadas masas. Al principio, los punks se agujereaban las orejas de arriba abajo. Cuando eso se popularizó, empezaron a perforarse la nariz, la lengua y el ombligo. Cuando las colegialas empezaron a imitarles, se pasaron a los estilos llamados «primitivos», como los pendientes incrustados en la oreja o los piercing ampallang genitales.

3. Huelga decir que esta autotransformación radical es característica de los movimientos contraculturales. El problema fundamental es que la rebeldía contra la estética y la vestimenta tradicional no es verdaderamente subversiva. El hecho de que la población decida llevar piercings, se vista de una manera determinada o escuche un estilo de música concreto carece de importancia para el sistema capitalista. Los gobiernos tienen una actitud esencialmente neutra ante los trajes de franela gris y las cazadoras de ciclista. Sea cual sea el estilo, siempre habrá fabricantes dispuestos a producirlo y venderlo. Todas las modas rebeldes tienen un elemento de distinción que automáticamente atrae a los imitadores. Como en realidad no conllevan una verdadera subversión, el gran público puede imitar el estilo sin problemas. Cualquiera puede ponerse un piercing o dejarse el pelo largo. De este modo, todo lo que sea «alternativo» o tenga un «toque especial» se «popularizará» inmediatamente.

4. Los productos nuevos parecen difundirse del mismo modo que lo hace el virus de un catarro o una gripe. El mejor modelo para estudiar su evolución no procede de la sociología, sino de la epidemiología. Es decir, las ideas, las modas, los comportamientos y los productos nuevos parecen difundirse del mismo modo que lo hace el virus de un catarro o una gripe. Es bien sabido que las epidemias no avanzan de una manera lineal, es decir, con una serie de brotes diarios que se conviertan en una plaga. Lo que sucede es que primero se infecta un pequeño grupo de personas y si no se les aisla rápidamente, enseguida contagiarán a un grupo mayor. Entonces, si este grupo se mezcla con la población general, la infección «reventará» y se convertirá de la noche a la mañana en una epidemia generalizada. La difusión de lo cool sucede de la misma manera. Empieza con un pequeño grupo de «innovadores» que son unos inconformistas congénitos, siempre pendientes de lo que hace, dice, se pone o usa una diminuta minoría de personas. A los innovadores les imita un grupo ligeramente mayor formado por los «primeros seguidores», que son lo que podríamos denominar los expertos en lo cool. Este grupo vigila constantemente a los innovadores y valora lo que están haciendo para decidir si sigue o no sus pasos. En caso afirmativo, una «mayoría avanzada» secundará rápidamente a los «primeros seguidores», y la tendencia se multiplicará exponencialmente conforme se incorporen los miembros de la «mayoría tardía» y las masas precavidas que jamás se atreverían a formar parte de la vanguardia. Finalmente, la epidemia de lo cool se irá apagando al tiempo que los «rezagados», los más resistentes a la moda y el cambio, se apunten desganadamente.

5. No Logo es una crítica feroz a la influencia de la publicidad sobre la economía actual. Sin embargo, quien lea el libro hasta el final descubrirá con estupor que no contiene ni una sola propuesta válida para solucionar todos los problemas que plantea

6.  Los enemigos de la masificación han proporcionado un arsenal de argumentos publicitarios a las empresas que venden productos no estandarizados. Por ejemplo, un sistema operativo informático se parece mucho a un teclado, es decir, el usuario obtiene un enorme beneficio de la estandarización y la compatibilidad. Dos empresas como IBM y Microsoft se hicieron con el mercado al establecerse desde el primer momento como el producto estándar. A partir de entonces, las empresas competidoras como Apple han intentado implantarse sugiriendo que quienes usan el producto estándar son unos conformistas víctimas del pensamiento único.

7. El individualismo no tiene nada de malo en sí, pero es importante no mantener nuestra individualidad a expensas del tiempo y el esfuerzo de los demás.

8. Con su inagotable capacidad para idealizar ciegamente todo lo que es distinto, a la contracultura siempre le ha fascinado el exotismo. Para saciar este interés podemos viajar a lugares como India y América Central; practicar las creencias y rituales religiosos de los chinos y los nativos americanos; o adoptar el idioma, la vestimenta y las tradiciones de otras culturas; por ejemplo, aprender lenguajes dialectales, ponernos pareos batik o empezar a hacer yoga. En cualquier caso, el objetivo siempre será el mismo: quitarse las ataduras de la modernidad tecnocrática y transformar nuestra conciencia de modo que podamos vivir una vida más auténtica.

9. Existe la profunda convicción de que la mal llamada civilización nos ha hecho perder el contacto con nuestra verdadera esencia, con el auténtico significado de la vida. Pero si la gran culpable es la civilización, entonces es obvio que la «realidad» aún debe de existir en algún otro lugar, es decir, en las culturas primitivas, las religiones esotéricas o incluso la historia antigua. Un tema recurrente es el del «buen salvaje», que aparece en los textos políticos de Jean-Jacques Rousseau, los libros de Gustave Flaubert sobre sus viajes por Egipto y los cuadros que pintó Paul Gauguin en Haití. En opinión de Rousseau, el hombre primitivo sería feliz mientras pudiera autoabastecerse, colmar su necesidad innata de comida y sexo sin verse afectado por la desigualdad que caracteriza a la sociedad moderna. Según el francés, en los grandes países europeos el ser humano se había alienado de su verdadera esencia con la creación de una serie de necesidades artificiales y falsas obligaciones, tales como la cortesía hipócrita que enmascaraba la tremenda crueldad de la sociedad burguesa.

10. Desde Siddhartha de Hermann Hesse hasta Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castaneda, los rebeldes contraculturales han buscado desesperadamente el modo de huir de la civilización occidental (a través de un mundo milagrosamente desprovisto de las restricciones deprimentes de la vida cotidiana). El Libro tibetano de los muertos y el I Chingse convirtieron en las biblias gemelas de ese movimiento emergente. El resultado fue una desmesurada proyección de anhelos y fantasías contraculturales sobre el mundo no occidental. Quizá no podamos hallar la Tierra Media o visitar a los «grandes antiguos» en los espacios interestelares, pero podemos peregrinar a India o viajar a Nepal o descubrir algún otro país exótico, todo lo lejos del nuestro que nos sea posible. Y si no podemos recorrernos el mundo, siempre tendremos la posibilidad del viaje interior, hacia las profundidades de nuestro más recóndito ser. En cualquiera de los dos casos, el escapismo se convirtió en la actividad principal de la contracultura.

11. Linchi, maestro zen de la época T'ang, afirmaba que «el budismo no requiere ningún esfuerzo. Hay que ser corriente, nada especial. Comed vuestra comida, haced de vientre, orinad y cuando estéis cansados id a descansar. Los ignorantes se reirán de mí, pero los sabios lo entenderán». Y uno de los poemas zen más antiguos sugiere que «si queréis alcanzar la más pura verdad, no intentéis dilucidar entre el bien y el mal. El conflicto entre el bien y el mal es una enfermedad de la mente».

12. Una de las virtudes básicas de la autenticidad es su carencia de industrialización. Lo auténtico se hace a mano, con componentes naturales y por motivos tradicionales, es decir, no comerciales. La masificación de la vida moderna es necesariamente artificial y alienante, de modo que la autenticidad sería una virtud de la vida premoderna.

13. La sanidad como institución tiene todos los estigmas de la sociedad de masas. De hecho, podría parecer una pesadilla derivada del dominio tecnocrático. La sanidad es una institución impersonal y burocrática que ingresa literalmente a sus pacientes en un sistema informático cuyo número asignado deben llevar obligatoriamente en una pulsera identificadora. La estructura interna de la organización tiene una clara jerarquía con grupos claramente reconocibles por sus uniformes. Los médicos (hombres en su mayoría) tienen a sus órdenes a las enfermeras (mujeres en su mayoría). En general, el sistema aboga por la intervención tecnológica y el control instrumental de las enfermedades. Los diagnósticos y tratamientos se basan casi enteramente en el análisis estadístico, no en la situación concreta del paciente individual. Quien quiera saber lo que es sentirse una pieza del engranaje no tiene más que ir a un hospital.

13 frases | No logo | Naomi Klein | III parte

1. Más que nada y que nadie, los adolescentes de clase media, cubiertos de marcas y decididos a introducirse en el molde creado por los medios, se han convertido en los símbolos más poderosos de la globalización. Esto ha sucedido por diversas razones. La primera es que, como en el mercado estadounidense, hay muchísimos de ellos. El mundo rebosa de adolescentes, especialmente en los países del sur, donde la ONU calcula que 507 millones de adultos morirán antes de cumplir cuarenta años. Dos tercios de la población de Asia tienen menos de treinta a causa de los años de sangrientas guerras, y alrededor del 50% de la población de Vietnam nació después de 1975. En total, se considera que el sector demográfico juvenil mundial comprende mil millones de personas, y estos adolescentes consumen una cuota desproporcionada de los ingresos de sus familias. En China, por ejemplo, sigue siendo poco probable que todos los miembros de la familia practiquen un consumismo elevado. Pero, según dicen los investigadores de mercado, los chinos hacen enormes sacrificios por la juventud, y en especial por los varones pequeños, un valor de gran interés para los fabricantes de teléfonos móviles y de zapatillas. Laurie Klein, de Just Kid Inc., una empresa estadounidense que hizo un estudio de los adolescentes chinos, descubrió que si bien la mamá, el papá y los abuelos pueden prescindir de la electricidad, su hijo único (de acuerdo con la política nacional de control de la natalidad) suele disfrutar de lo que se conoce como «el síndrome del pequeño emperador», que ella denomina el fenómeno «del 4-2-1»: cuatro ancíanos y dos personas mayores se privan de todo para que un niño pueda convertirse en un clon de la MTV. «Cuando los padres y los cuatro abuelos gastan en un solo niño, no es difícil saber que ése es el mercado adecuado», dice un capitalista que opera en China.

2. Pero antes de que las marcas logren vender los mismos productos del mismo modo en todo el planeta, los propios jóvenes deben identificarse con su nueva condición demográfica. Por esta razón, lo que la mayoría de las campañas publicitarias mundiales siguen vendiendo más agresivamente es la idea del mercado juvenil mundial, un caleidoscopio de rostros de todas las etnias que se confunden entre sí: trenzas rasta, cabellos rosados, manos pintadas con henna, algunas banderas nacionales y carteles luminosos extranjeros, en cantones y en árabe, y unos toques de palabras inglesas, todo ello sobre capas de ejemplares de música electrónica. La nacionalidad, la lengua, la etnia, la religión y la política quedan reducidos a sus accesorios más coloridos y exóticos, asegurándonos al unísono que, como Renzo Rosso, el presidente de Diesel, «nunca hay un "ellos y nosotros", sino sólo un gigantesco "nosotros"».

3. Para muchos de sus leales consumidores, ningún precio es demasiado alto por estos artículos de marca, y de hecho no se satisfacen con sólo comprarlos. Los compradores obsesionados con las marcas han adoptado una actitud casi fetichista hacia el consumo, en la que el nombre de la marca adquiere el poder de un talismán.

4. En una supertienda, escribe Wolf, «las luces, la música, el mobiliario y el elenco de empleados crean una sensación no diferente a una comedia cuyo protagonista es el comprador».

5. El grupo Lyons, propietario del personaje de Barney, «ha enviado 1.000 cartas a propietarios de tiendas» que alquilan o venden esos disfraces ilegales. «Pueden disfrazarse de dinosaurio. Lo ilegal es que se disfracen de dinosaurio de color púrpura, independientemente del tono de púrpura que sea», dice Susan Elsner Furman, portavoz de Lyons.

6. Un estudio de 1998 sobre la fabricación de artículos de marca en las zonas económicas especiales de China descubrió que Wal-Mart, Ralph Lauren, Ann Taylor, Esprit, Liz Claiborne, Kmart, Nike, Adidas, J. C. Penney y The Limited sólo pagan una fracción de esos miserables 87 centavos, y algunos hasta 13 centavos por hora…

7. En las ZPE de algunos países asiáticos y centroamericanos las huelgas son ilegales; en Sri Lanka también lo es hacer cualquier cosa que ponga en peligro los ingresos que logra el país por medio de las exportaciones, incluyendo la publicación y la distribución de escritos críticos. En 1993, un obrero de la zona de Sri Lanka llamado Ranjith Mudiyanselage fue asesinado por oponerse a esta política. Después de quejarse a causa de una máquina defectuosa que había hecho perder un dedo a un compañero de trabajo, Mudiyanselage fue secuestrado cuando se disponía a testimoniar durante la investigación del caso. Su cadáver apareció golpeado y quemado sobre una pila de neumáticos usados, cerca de una iglesia. Su asesor legal, que le acompañaba, perdió la vida de la misma forma.

8. Young II Kim de Guatemala, cuya fábrica Sam Lucas produce ropa para Wal-Mart y J. C. Penney, dice que a las grandes marcas para las que trabaja «les interesan las prendas de alta calidad, las entregas rápidas y los precios reducidos; eso es todo».

9. Algunas empresas del sector de los servicios aprovechan el hecho de que ofrecen acciones de Bolsa o que «comparten dividendos» con sus empleados de menor rango; entre ellas se cuentan Wal-Mart, que denomina a sus trabajadores «asociados de ventas», Borders, que los llama «copropietarios», y Starbucks, que prefiere el apelativo de «socios». Muchos empleados agradecen el gesto, pero otros dicen que aunque los programas de democratizar esos lugares de trabajo brillan en la página de Internet de las empresas, rara vez se traducen en realidades de alguna monta. La mayoría de los trabajadores a tiempo parcial de Starbucks, por ejemplo, no pueden integrarse en el programa de adquisición de acciones que les ofrece la empresa porque sus salarios apenas cubren sus gastos.

10. la palabra inglesa free-lance (trabajador autónomo o independiente) proviene de la época en que los mercenarios se alquilaban, junto con sus lanzas, para librar batallas. «Los mercenarios pasaban de una guerra a otra y mataban a la gente por dinero.»

11. Según The Yankelovich Report, la Biblia del marketing demográfico, la creencia de que es necesario ser autosuficiente ha aumentado en un tercio en cada generación, desde las personas maduras (las nacidas entre 1909 y 1945) hasta los hijos de la explosión demográfica (los nacidos entre 1946 y 1964) y las últimas generaciones (que incluyen a los nacidos entre 1965 y el momento actual). «Más de dos tercios de los más jóvenes piensan: "En este mundo tengo que apoderarme de todo lo que pueda, porque nadie me va a dar nada".

12. Al empleado de Starbucks, Steve Emery, le gusta repetir lo que le dijo un cliente comprensivo: «Si pagas cacahuetes, contratas monos».

13. Barbie Filósofa. «¿Qué apareció primero?», se pregunta la Barbie de Stasko. «¿La belleza o el mito?», y «Si me quiebro una uña cuando estoy dormida, ¿sufro también una crisis?».