lunes, 2 de septiembre de 2013

Fragmento de Nexus | Henry Miller

¡Qué no daría por escabullirme [...] y dormir el sueño de los muerto! ¡Cuántas, pero cuántas, veces, cuando me arrojaba a aquella cama, rezaba para no volver a abrir nunca más los ojos! Una vez [...] había pasado en la cama cuarenta y ocho horas. Pero, ¿acaso era la pereza lo que me mantenía clavado al colchón? Lo que tú no sabías, madre, era que la causa era la angustia. Si hubiese cometido la tontería de confesártelo, te lo habrías tomado también a risa. ¡Aquel cuarto horrible, tan horrible! Debí de morir mil veces en él, pero también tenía en él sueños y visiones. Sí, rezaba incluso en aquella cama, con lagrimones corriéndome por las mejillas. (¡Cómo la necesitaba, a ella y sólo a ella!)

- Henry Miller, Nexus

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