martes, 10 de septiembre de 2013

13 frases de Plexus | Henry Miller

1. En cuanto prestas atención detenida a algo, aunque sea una brizna de hierba, se convierte en sí en un mundo misterioso, imponente, amplificado hasta grados indescriptibles. [...] El escritor espera al asecho de esos momentos excepcionales. Se abalanza sobre su granito de nada como un animal de presa.

2. Los ciegos y los sordos no nos abandonan nunca. Sólo ven, sólo oyen, sólo actúan quienes están henchidos del precioso espíritu santo.

3. Para romper las ataduras de la muerte hay que impulsar el espiritu del hombre.

4. El pasado yace en ruinas, el futuro se abre incitante.

5. ¿Qué mejor mundo puede existir que este en que tenemos plena responsabilidad, todos y cada uno de nosotros? ¡No trabajeis para los hombres del futuro! ¡Dejar de trabajar completamente y cread! Pues la creación es juego, y el juego es divino.

6. El universo nada en luz. Todo está vivo e iluminado. Tambien el hombre es receptaculo de energia radiante e inagotable. Es extraño que sólo en la mente del hombre haya oscuridad y paralisis.

7. Un pequeño exceso de luz. de energía (aquí en la tierra), y dejas de ser apto para vivir en la sociedad humana. La recompensa del visionario es el manicomio o la cruz. Parece como si nuestro habitat fuera un mundo gris y neutral. Así ha sido durante mucho tiempo. Pero ese mundo, ese estado de las cosas, está acabandose.

8. Nuestra fe es mayor de lo que nos atrevemos a admitir. Sentimos la magnificencia de esa vida eterna que es la del hombre y que siempre hemos negado. A pesar de nuestro orgullo y nuestra vanidad, nos comportamos como si no supiéramos nada de nuestra herencia autentica. Insistimos en que sólo somos humanos, demasiado humanos. Pero si fuéramos verdaderamente humanos, seríamos capaces de todas las cosas, estaríamos listos para todas las emergencias, conoceríamos todas las condiciones del ser. Deberíamos de recordarnos diariamente, repetir como una letanía, que en nuestro ser se encuentra encerrada toda la gama de la existencia. Deberíamos dejar de adorar e inspirar adoración. Ante todo, deberíamos dejar de aplazar, el acto de llegar a ser lo que de hecho y en esencia somos.

9. Su humildad estaba teñida de arrogancia.

10.  No es que me sintiese envejecer, era simplemente que comprendía haber perdido algo precioso.

11. Sólo una mujer podía establecer conexiones tan estrafalarias. 

12. En un vacío no se necesitan cosas nuevas, ni excitación, ni estímulos exteriores. Basta con mantenerse con vida, vegetar, como un feto en un frasco.

13. La muerte no tiene sentido. Todo es cambio, vibración, creación y recreación. La canción del mundo registrada en cada partícula de esa substancia engañosa llamada materia, surge en inefable armonía que se filtra por el ser angélico que yace dormido en la concha de la criatura física llamada hombre. Una vez que el ángel asume el dominio, el ser físico florece. Por todos los reinos se produce un florecer tranquilo y persistente.

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