miércoles, 11 de septiembre de 2013

Ars Poetica?


I have always aspired to a more spacious form
that would be free from the claims of poetry or prose
and would let us understand each other without exposing
the author or reader to sublime agonies.

In the very essence of poetry there is something indecent:
a thing is brought forth which we didn't know we had in us,
so we blink our eyes, as if a tiger had sprung out
and stood in the light, lashing his tail.

That's why poetry is rightly said to be dictated by a daimonion,
though its an exaggeration to maintain that he must be an angel.
It's hard to guess where that pride of poets comes from,
when so often they're put to shame by the disclosure of their frailty.

What reasonable man would like to be a city of demons,
who behave as if they were at home, speak in many tongues,
and who, not satisfied with stealing his lips or hand,
work at changing his destiny for their convenience?

It's true that what is morbid is highly valued today,
and so you may think that I am only joking
or that I've devised just one more means
of praising Art with thehelp of irony.

There was a time when only wise books were read
helping us to bear our pain and misery.
This, after all, is not quite the same
as leafing through a thousand works fresh from psychiatric clinics.

And yet the world is different from what it seems to be
and we are other than how we see ourselves in our ravings.
People therefore preserve silent integrity
thus earning the respect of their relatives and neighbors.

The purpose of poetry is to remind us
how difficult it is to remain just one person,
for our house is open, there are no keys in the doors,
and invisible guests come in and out at will.

What I'm saying here is not, I agree, poetry,
as poems should be written rarely and reluctantly,
under unbearable duress and only with the hope
that good spirits, not evil ones, choose us for their instrument.

martes, 10 de septiembre de 2013

13 frases de Plexus | Henry Miller

1. En cuanto prestas atención detenida a algo, aunque sea una brizna de hierba, se convierte en sí en un mundo misterioso, imponente, amplificado hasta grados indescriptibles. [...] El escritor espera al asecho de esos momentos excepcionales. Se abalanza sobre su granito de nada como un animal de presa.

2. Los ciegos y los sordos no nos abandonan nunca. Sólo ven, sólo oyen, sólo actúan quienes están henchidos del precioso espíritu santo.

3. Para romper las ataduras de la muerte hay que impulsar el espiritu del hombre.

4. El pasado yace en ruinas, el futuro se abre incitante.

5. ¿Qué mejor mundo puede existir que este en que tenemos plena responsabilidad, todos y cada uno de nosotros? ¡No trabajeis para los hombres del futuro! ¡Dejar de trabajar completamente y cread! Pues la creación es juego, y el juego es divino.

6. El universo nada en luz. Todo está vivo e iluminado. Tambien el hombre es receptaculo de energia radiante e inagotable. Es extraño que sólo en la mente del hombre haya oscuridad y paralisis.

7. Un pequeño exceso de luz. de energía (aquí en la tierra), y dejas de ser apto para vivir en la sociedad humana. La recompensa del visionario es el manicomio o la cruz. Parece como si nuestro habitat fuera un mundo gris y neutral. Así ha sido durante mucho tiempo. Pero ese mundo, ese estado de las cosas, está acabandose.

8. Nuestra fe es mayor de lo que nos atrevemos a admitir. Sentimos la magnificencia de esa vida eterna que es la del hombre y que siempre hemos negado. A pesar de nuestro orgullo y nuestra vanidad, nos comportamos como si no supiéramos nada de nuestra herencia autentica. Insistimos en que sólo somos humanos, demasiado humanos. Pero si fuéramos verdaderamente humanos, seríamos capaces de todas las cosas, estaríamos listos para todas las emergencias, conoceríamos todas las condiciones del ser. Deberíamos de recordarnos diariamente, repetir como una letanía, que en nuestro ser se encuentra encerrada toda la gama de la existencia. Deberíamos dejar de adorar e inspirar adoración. Ante todo, deberíamos dejar de aplazar, el acto de llegar a ser lo que de hecho y en esencia somos.

9. Su humildad estaba teñida de arrogancia.

10.  No es que me sintiese envejecer, era simplemente que comprendía haber perdido algo precioso.

11. Sólo una mujer podía establecer conexiones tan estrafalarias. 

12. En un vacío no se necesitan cosas nuevas, ni excitación, ni estímulos exteriores. Basta con mantenerse con vida, vegetar, como un feto en un frasco.

13. La muerte no tiene sentido. Todo es cambio, vibración, creación y recreación. La canción del mundo registrada en cada partícula de esa substancia engañosa llamada materia, surge en inefable armonía que se filtra por el ser angélico que yace dormido en la concha de la criatura física llamada hombre. Una vez que el ángel asume el dominio, el ser físico florece. Por todos los reinos se produce un florecer tranquilo y persistente.

lunes, 2 de septiembre de 2013

C'est la vie | agosto 2013

 "Tu enbidia es mi bendicion"
 La casa mas tacky y noventera de los pinos, la 313


 What are you trying to tell me Big Gulp?


 Moda de cuadros, flores o cruces... why not all together?!




 Um... caracoles en mole pipian... wth.


El palacio de las blanquísimas mofetas | Reinaldo Arenas


No sé ni cómo empezar esta entrada, aun quedan residuos del texto dentro de mi sistema, y no como recuerdos, si no recientes, sin cicatrizar, todavía punzantes en el pecho. Este libro es humanamente triste, tristísimo, desolador. Puedo llegar a decir que me ha perturbado en gran manera, como casi ningún libro, si acaso, parecido a lo que me hizo sentir "La gangrena" de Salisachs. 

La historia es tan real que parece lo contrario. Las páginas están inundadas de pobreza, soledad, ansiedad, deseos y tan poco amor, que lo invaden todo. La locura se apodera de cada una de las acciones narradas. La muerte, eterna compañera de Arenas. 

La historia en sí, trata de una familia pobre del Holguín en la Cuba revolucionaría, en la Cuba en la que los rebeldes y los "casquitos" se juegan la libertad del país y los pobres no saben nada más que tener miedo. Y aprender a esperar y tratar de no morirse de hambre. El personaje principal, sumamente inspirado en la vida real del autor, es Fortunato. Él y su familia viven en constante ataque del recuerdo y la confusión. Están jodidos, tristes, muertos y muertos vivos. 

Hartos los unos de los otros, de si mismos, de sus rutinas y los ruidos. Del "guirindán, guirindán, guirindán" de la fábrica al lado de la casa, de la fruta podrida, de las palomas asechantes y de las bestias y demonios. Cada personaje cuenta su desgracia, su locura, sus sueños y todos, todos lo hacen de manera asfixiante. En cada renglón, menos aire. Por momentos pareciera que uno se volverá loco junto con la familia de Fortunato, con Fortunato mismo, con todo el mundo. Y de repente ríes y otra frase te atraviesa el pecho.

Con esta novela Reinaldo Arenas se ha ido, sin duda, hasta mi top de escritores predilectos, como dije, aun lo estoy digiriendo, no es fácil de tragar. Tiene esos aires de modernismo que me recuerdan por alguna razón a Woolf y a la vez, un realismo mágico tan latinoamericano, tan cubano, tan generalizador con estas tierras, que hacen que su estilo repetitivo y maniático sea desesperante y cansado por momentos; pero jamás malo.  Aun estoy tratando de quitarme esa pena con la que muchos nos podríamos identificar. No sé cuando volveré a leer algo de él ya que es agotador, pero sin duda lo volveré a hacer.
313|trestrece!

Fragmento de Nexus | Henry Miller

¡Qué no daría por escabullirme [...] y dormir el sueño de los muerto! ¡Cuántas, pero cuántas, veces, cuando me arrojaba a aquella cama, rezaba para no volver a abrir nunca más los ojos! Una vez [...] había pasado en la cama cuarenta y ocho horas. Pero, ¿acaso era la pereza lo que me mantenía clavado al colchón? Lo que tú no sabías, madre, era que la causa era la angustia. Si hubiese cometido la tontería de confesártelo, te lo habrías tomado también a risa. ¡Aquel cuarto horrible, tan horrible! Debí de morir mil veces en él, pero también tenía en él sueños y visiones. Sí, rezaba incluso en aquella cama, con lagrimones corriéndome por las mejillas. (¡Cómo la necesitaba, a ella y sólo a ella!)

- Henry Miller, Nexus

Fragmento de Nexus | Henry Miller

Ni siquiera una vez se detuvo el río a meditar o preguntar, ni siquiera una vez intentó modificar su curso: siempre hacia adelante, hacia adelante, lleno y constante. Al mirar hacia la orilla, ¡que parecidos a bloques de juguete eran los rascacielos que ensombrecían la ribera! ¡Qué efímeros, qué insignificantes, qué vanos y arrogantes! En aquellas tumbas grandiosas hombres y mujeres bregaban día tras día matándose el alma para ganarse el pan, vendiéndose, vendiendo a Dios incluso, algunos de ellos, y hacia la noche salían en masa, como hormigas, atascaban los arroyos de las calles, se sumergían en el metro o escapaban con paso presuroso para enterrarse de nuevo, no en tumbas grandiosas aquella vez, sino, como podres diablos agotados, consumidos y derrotados que eran, en chozas y conejeras que llamaban "el hogar". De día, el camposanto del sudor y la desesperación. Y aquellas criaturas que tan bien habían aprendido a correr, rogar, venderse a si mismos y a sus semejantes, a bailar como osos o actuar como perros amaestrados, siempre traicionando su naturaleza, aquellas mismas criaturas miserables se desplomaban de vez en cuando, lloraban como fuentes de aflicción, se arrastraban como culebras, emitían sonidos concebibles sólo en animales heridos. Lo que querían expresar con aquellas payasadas horribles era que ya no podían más, que los poderes de arriba los habían abandonado, que, si no hablaba con ellos alguien que entendiera su lenguaje de angustia, estaban perdidos, deshechos y traicionados para siempre.

- Henry Miller, Nexus