domingo, 11 de agosto de 2013

13 frases de Nexus | Henry Miller

1. ¿Acaso no es evidente que toda nuestra forma de vida es una entrega a la muerte?

2. Vivir peligrosamente, como dijo Nietszche es vivir desnudo y sin vergüenza. Significa poner la confianza en la fuerza vital y dejar de combatir con un fantasma llamado muerte, un fantasma llamado enfermedad, un fantasma llamado pecado, un fantasma llamado miedo, etcétera. ¡El mundo de los fantasmas! Ése es el mundo que nos hemos creado!

3. No hay por qué hacer intervenir a Dios, al diablo o al azar. El Señor de toda la Creación está echando una siesta, mientras nosotros intentamos resolver el rompecabezas. Nos ha permitido privarnos a nosotros mismos de todo menos de la inteligencia.

4. Nadie que pertenezca al mundo puede alcanzar la libertad. Muere para el mundo y encontrarás la vida eterna.

5. Cuando una situación llega a ser tan mala, que no parece haber solución posible, sólo queda el asesinato o el suicidio o ambas cosas. Si fallan, te conviertes en un bufón.

6. Si hay algo que merezca el calificativo de milagroso, ¿no es el amor?¿Qué otro poder, qué otra fuerza misteriosa existe que pueda infundir a la vida tan innegable esplendor?

7. El milagro que esta al alcance tanto del idiota y el cobarde como del héroe y el santo, es el amor. Nacido en un instante, vive eternamente.

8. La muerte es siempre fingida. La muerte es el simple cierre de una puerta.

9. Me había convertido en la personificación del idiota. Lo que quiera que intentara, lo que quiera que propusiese, quedaba descartado de antemano. Aun cuando me retorciera en el suelo para protestar o echase espuma por la boca como un epiléptico, sería en vano. Era un simple perro ladrando a la luna.

10. ¡Hosanna en las alturas! ¡Hosanna al Altísimo! Paz en la Tierra...¡y a ver si os dais por culo y os matáis unos a otros hasta la llegada del Reino!

11. Descansado o fatigado, la cabeza no deja de pensar. Das mil vueltas siempre por el mismo terreno, siempre volviendo al mismo punto muerto: el inaceptable presente.

12. ¡Que ingenuo! ¡Como si el corazón de una mujer, una vez cerrado, pudiera abrirse de nuevo!

13. He escrito demasiados libros: libros de sonámbulo. Ya sabes lo que quiero decir. Millones y millones de palabras... todo en la cabeza. Resuenan en ella, como monedas de oro. Estoy cansado de hacer monedas de oro. Estoy harto de esas cargas de caballería... en la obscuridad. Ahora cada palabra que escriba debe ser una flecha que vaya derecha al blanco: una flecha envenenada. quiero acabar con los libros, los escritores, los editores, los lectores. Escribir para el publico no me interesa lo más mínimo. Lo que me gusta es escribir para locos... o para los ángeles.

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